En nuestro día a día realizamos múltiples actividades cotidianas o no tan cotidianas, en las que puede producirse algún hecho inesperado que ocasiona daños en la salud, desde una quemadura (de diferentes grados) hasta un accidente de tráfico. Para ello es importante saber cómo actuar o reaccionar con una base de primeros auxilios, y poder así salvar vidas.

¿QUÉ SON LOS PRIMEROS AUXILIOS?

La definición fácil de primeros auxilios, no se nos escapa a ninguno. “Son unas técnicas que nos permiten actuar en caso de emergencia. Su conocimiento nos va a ayudar a salvar una vida, sobre todo en los cuatro minutos posteriores al accidente. Sin embargo, no es lo único que implican los primeros auxilios. Son mucho más.” Asegura la CRUZ ROJA.

El objetivo principal a la hora de prestar estos conocimientos es el de asegurar el mantenimiento de las constantes vitales; reduciendo el dolor y la ansiedad del herido o enfermo. Debemos no agravar nunca el estado de la víctima, por ello,  solo tenemos que hacer aquello de lo que estamos completamente seguros.

CADENA ASISTENCIAL

A la hora de socorrer a un accidentado, se establece una cadena asistencial. Esta comienza por la primera persona que atiende y realiza primeros auxilios (podrías ser tú), y termina con la recuperación voluntaria por parte de la víctima.  La cadena está estructurada para mantener a salvo a la persona que ha sufrido el accidente. 

 

Comienza por una llamada de aviso a los medios sanitarios, continúa con la atención de una persona que debe aplicar la conducta P.A.S. (explicada posteriormente). El eslabón contiguo, es la llegada y atención de medios sanitarios , la cual termina con el ingreso y cuidado de la víctima en el hospital.  

CONDUCTA P.A.S.

Ante situaciones de accidentes en las cuales tengamos que usar los primeros auxilios, lo que debemos hacer es actuar siempre bajo la conducta P.A.S. (Proteger, Alertar, Socorrer).

Proteger:

Debemos asegurarnos que tanto el accidentado como tú os encontráis en una zona segura.

Después de cada accidente puede persistir el peligro que lo originó; es decir, tenemos que proteger tanto a la víctima como a nosotros mismos. Si hubiera algún tipo de peligro, aléjate junto con el accidentado.

Alertar:

Si te enfrentas a situaciones graves, llama al número de emergencias 112.

Facilita toda la información necesaria sobre el suceso (Dirección exacta, número de personas accidentadas, tipo de gravedad) y datos sobre la persona.

Socorrer:

Debemos socorrer a la víctima o accidentado hasta que llegue el personal sanitario.

Tras haber Protegido y Avisado previamente, debemos realizar una evaluación primaria, y una evaluación secundaria. Así conoceremos el grado de gravedad al que nos enfrentamos, y las técnicas que tenemos que aplicar para mantener a salvo a la víctima hasta que lleguen los expertos.

En la Evaluación Primaria debemos comprobar la CONSCIENCIA, la RESPIRACIÓN y el PULSO del accidentado, siempre en este orden: 

CONSCIENCIA

Cómo reacciona a estímulos. Empezar con una pregunta simple hacia la víctima nos dará datos importantes basados en su respuesta. Es decir, si responde, y la manera en la que responde, o si no lo hace (responder), lo que implica una situación de gravedad. Analizar:

La respuesta verbal: No habla, los sonidos son incomprensibles o tiene un lenguaje confuso.

La apertura ocular: No abre los ojos, lo hace ante el dolor o los abre espontáneamente.

La respuesta motora: No hay movimientos, movimientos anormales, movimientos son orientados u obedece a las órdenes.

RESPIRACIÓN

Qué tipo de respiración mantiene. Para controlar la respiración debemos contar los movimientos respiratorios, y comprobar que no existe ningún tipo de barrera que le impida respirar.

VER los movimientos torácicos. 

OÍR la respiración del accidentado. 

SENTIR su aliento en la mejilla. 

PULSO.

El pulso nos sirve para evaluar el funcionamiento del corazón. Este sufre modificaciones cuando el volumen de sangre bombeada por el corazón disminuye o cuando hay cambios en las arterias. Tomar el pulso es un método rápido y sencillo para valorar el estado de un lesionado.

Los puntos donde se puede tomar el pulso son: En el cuello (carotídeo), en hueco de la clavícula, en la muñeca, en la parte interna del pliegue del codo, en la ingle, o en la tetilla izquierda de bebés.

Posteriormente, realizaremos una Evaluación secundaria, la cual nos sirve para identificar y localizar posibles lesiones. Debemos fijarnos en partes del cuerpo como: 

Cabeza: buscar heridas en cara y cuero cabelludo, fracturas o lesiones oculares. 

Cuello: buscar deformaciones y bultos. 

Tórax: valorar si existe dificultad respiratoria, heridas, hemorragias.

Abdomen: si la pared está o no hendida, lo que supone hemorragias internas. 

Extremidades: buscar posibles fracturas, esguinces…

Estas son las bases sobre las que se debe centrar tu actuación para socorrer en alguna situación de accidente, y en torno a las cuales debe girar las técnicas de primeros auxilios, en función de la gravedad o el problema que sufra el paciente o víctima. Recuerda, siempre tenemos que mantenernos en calma, tener en cuenta la salud de la persona a la que ayudamos y estar seguros de los que hacemos.  

 

Para conocer más específicamente cómo actuar ante distintos accidentes, mantente atento a nuestra web de Telefamacia App, donde se colgará próximamente información más específica sobre ciertos casos.
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